miércoles, abril 29, 2009

A Propósito del "Enmascaramiento Masivo..."


Se me ocurre una reflexión ahora que en mi México (lo dude quien lo dude) debe andar uno tan enmascarado, especialmente con la boca tan tapada. 

Vivimos en una cultura predominantemente cristiana; es decir, nos conducimos la mayor parte del tiempo proclamando como base de nuestra conducta los principios que establece dicha doctrina. Yo no me adscribo en este momento a ninguna religión, pues en mi muy personal opinión lo que para algunos es tal para otros es mito, y creo que hay más semejanzas que diferencias entre ambas cosas, y los aspectos en los que hay discrepancias más o menos significativas son, simplemente, el grado de buen o mal artificio narrativo, o los espacios de tiempo en que ciertos "motivos" aparecen entre una cultura y otra. 

A veces se me antoja pensar que lo que respectivamente cada quién encuadre en estas categorías no pretende abarcar otra cosa que la moral: No el origen del universo ni el destino de la humanidad tanto como la moral, que cambia constantemente. Tanto es así, que da la impresión de que ahora se entienden de forma diferente varios de los preceptos que por escrito aparecen en los textos sagrados. Reflexionemos, por ejemplo, en nuestra idea personal del éxito, preguntándonos a su vez si corresponde o no a la que se podría hallar en las bases de nuestra cultura. Es decir, ¿hasta qué punto practicamos la ideología que nos da “identidad,” –compilada en un corpus “ordenado y coherente-,” y hasta qué punto la racionalizamos? 

Bueno, el caso es que me encontré algunos pasajes en la Biblia, nuestro texto sagrado más importante como "cristianos," que me recordaron la situación a causa de la cuál ahora nos ha dado a los mexicanos por "enmascararnos," tapandonos tan herméticamente la boca. Uno de ellos es el Mateo 15: 1-20, cuya idea es reiterada en Marcos 7: 1-23. Dentro del mismo cristianismo hay una buena cantidad de denominaciones, cuyos miembros difieren radicalmente sobre todo en lo que respecta a la interpretación del texto "base."   Hay un pasaje en Hechos donde parece insinuarse que los cristianos, o "gentiles," no están obligados a llevar la dieta denominada "Kosher," que al parecer observan los judíos. Si alguien fuera tan amable de darme el dato, se lo agradezco de antemano. A pesar de que las denominaciones protestantes han dado en suprimir algunos libros del Viejo Testamento que la iglesia católica conserva en su versión, - y que ambas omiten de la misma forma, por ejemplo, el libro de Enoch-, creo que las 2 manejan el libro de Levítico, uno de cuyos pasajes 11: 1-8, viene bien a propósito de esta "escandalosa" emergencia que ha surgido. 

Se me ocurre preguntarme que si, sobre todo en el caso de la denominación protestante, se decide suprimir libros completos del texto original y hacer una lectura parcial, poco menos que íntegra, porqué ambas denominaciones se niegan a seguir lo que estos libros prescriben respecto a la alimentación, pero, especialmente los católicos, insisten en condenar conductas como la homosexualidad en base a los mismos pasajes (como en el caso de Levítico 18: 22).   Curiosamente, uno de los preceptos alimenticios más notables tanto en la religión islámica como la judía es no comer carne de puerco, o "jalufo" como me parece que le llaman los musulmanes. 

Si nos ponemos "fundamentalistas," -como algunos deben estarme calificando, yendo aun más allá y observando mi "hipocresía,-" pues el "Señor," -como muchos también llamamos a nuestro patrón, o las damitas casadas a sus cónyuges-, tiene una opinión (me parece que en el Deuteronomio o en el libro citado, no me acuerdo bien) igualmente "radical" respecto a las hamburguesas con queso y los cocteles de camarones. Cuando uno observa estos detalles, se antoja pensar que debemos tomar lo que las doctrinas y religiones tienen en común a nuestro favor y no en contra de nadie para desacreditarle. 

Y pues a "lavarse" entonces las manos y observar las medidas que sugieren nuestras autoridades, de las cuáles nos han dado encumbrado ejemplo tantas veces. ¡Y nada de venir aquí desde donde cómodamente hago mi pataleta a pegarme la roña, y sobre todo, no teman, que sólo Judas... se vio en esa situación!

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