jueves, abril 23, 2009

Esto es lo que pasa cuando su artista favorito lo deja a uno sin disco por tanto tiempo: El Sótano de Steely Dan.


El Arte es Educación: Por lo Tanto Debe Ser Gratuito. 

No sé qué buscaba el otro día sobre Steely Dan, mi conjunto musical predilecto, en conocido sitio donde la gente sube sus videos, pero me encontré con que entre los años que se grabaron los inmortales Aja y Gaucho, hicieron algunas maquetas de canciones que, por diversas razones, tuvieron que desechar de sus álbumes oficiales. La mayoría de éstas, para mi sorpresa, no eran versiones de las de dichos discos (aunque las había), sino creaciones totalmente inéditas. Éstas se llegaron a compilar en una colección llamada The Gaucho Outtakes, que circuló, como es de suponerse, sólo en la oscuridad más densa del mercado negro. 

Ya había yo escuchado un compilado extraoficial de material inédito suyo; uno que abarca la prolífica época anterior a la formación de la banda, en la que las aspiraciones de Donald Fagen y Walter Becker se limitaban a la composición, las cuales tuvieron que abandonar en favor de difundirse ellos mismos, dado a lo ambicioso e intrincado de su propuesta estructural y lírica para que otros los tocaran. Al escuchar éste, he podido comprobar que algunos de sus criterios selectivos jamás llegaran a quedarme claros del todo. Tengo entendido que la que en mi opinión es la mejor canción aquí fue descartada por ser demasiado complicada de interpretarse; tal vez por miedo a que los flamantes músicos de sesión se equivocaran demasiado y se fuera a ir todo el presupuesto en pagar la renta del estudio y el personal (y luego no quedara para las birrias o de perdida la sodita, por la cuál Becker parecía haber desarrollado una notable afición en ese entonces). Hay 3 versiones aquí también de The Second Arrangement, legendaria melodía que se había decidido integrar a Gaucho, pero cuya primera versión, la más ponderada por los músicos, un inocente asistente del ingeniero de grabación borró, poniéndole [REC] a todos y cada uno de los veinticuatro canales de la consola donde la habían grabado, cuando la pista estaba corrida a su inicio. El chavo pensaba que dicha pista se encontraba a su final, hasta que alguien llegó y le preguntó ¿Qué haces chavito?, demasiado tarde, cuando ya nomás quedaba un cuarto de la grabación. Y pues se le chispoteó, por andar pensando, como dicen en mi rancho. Entre otras espeluznantes historias que hicieron más emocionante la salida de este disco al mercado, en las que hubo literalmente muertos y heridos, le salieron alitas a su torta de jamón. Irónicamente, la rola trata sobre eso de que no hay segundas oportunidades en la vida (u “arreglos,” de acuerdo a su propia nomenclatura). 

Al escuchar las bases que nuestros músicos hacían al piano y bajo para que todo lo demás fuera integrándose a partir de ahí, puede uno comprender perfectamente el título de esta obra maestra: Gaucho. Al odiante de este tipo de música, pero amante del tango, hay grandes posibilidades de que lleguen a interesarle estas piezas en la forma que aquí se presentan. Al escuchar la canción homónima, sin arreglar ni colocársele la letra, podemos comprender también por qué el peculiar pianista Keith Jarret reclamaba, -y consiguió-, crédito como compositor de la rola junto a nuestro dúo dinámico (aunque aquí se le hiciera más justicia al préstamo de la que él hubiera hecho por sí mismo; que padre no es el que los hace sino el que los mantiene). 

Total, alguien comentó en lo de los videos que no podía comprender por qué Los Beatles eran ponderados como dioses si existía esta banda, -a la cuál el guitarrista Denny Dias, miembro de su alineación original de cinco integrantes, comparó con los liverpoolenses, sólo que con técnica jazzera-. Agrega que cualquier insignificante cosa, -en este caso hasta su "basura,-" era mejor que todo lo que aquellos habían hecho, pero que eso era “nuestro pequeño secreto.” Despidiéndome ya con ésta, y como si no hubiera ya suficientes malas voluntades, -bien ganadas a pulso, eso sí-, en contra de un humilde servidor, pues debo confesar que concurro con dicha opinión desde siempre…

Bueno, si quieren escuchar mejor en el "radiecito" de su computadora, pues aquí les dejo dónde, en 3 sencillos pasitos (y no duranguenses): 1, 2 y 3. Y pues ahí luego me preguntan por la lista de los archivos que integran estas carpetas y lo que haga falta, que como buen “americano,” pues he aprendido a no apoyar la causa corsaria, que hasta a nuestros heroicos oficiales de las fuerzas armadas se atreve a amenazar (y a sabiendas de que aquí no se negocia con secuestradores, y mucho menos se paga: “we don’t play and we don’t pay”). ¡Dios mío, qué vergüenza!

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